La ciudad de Talagante, fue fundada oficialmente por Decreto Supremo N°423 de Diciembre de 1837, documento que lleva las firmas de don Joaquín Prieto y Don Joaquín Tocornal, con el nombre de Villa de Santa María de Talagante. Su trazado es el tradicional en tablero de ajedrez propio de las aldeas, pueblos y ciudades americanas del periodo colonial. Talagante se ha extendido a ambos lados de la autopista a San Antonio y de la línea de ferrocarril que une la capital con el mismo puerto, conservando, prácticamente en el centro mismo de la ciudad a la plaza “rotunda” en la cual desembocan calles en forma de cruz.
Las investigaciones arqueológicas realizadas en la zona de Talagante, dan cuenta de ocupaciones humanas muy antiguas asentadas en este territorio. Es así como encontramos diferentes culturas cuya data se remonta a 2000 años atrás como son la tradición Bato y el Complejo cultural Llolleo.
Hacia el año 1400 se evidencia de grupos correspondientes a la Cultura Aconcagua portadores de una elaborada alfarería cuya principal forma es la escudilla (plato) decorada con un motivo con tres aspas llamado trinacrio.
El año 1430, el Inca Tupac Yupangui, inicio una gran campaña militar que culminó con el establecimiento de una verdadera frontera en el río Maule. Ilabe, uno de los Incas que comandó las fuerzas invasoras, se estableció en el valle Picunche de Llollehue, entre los ríos Maipo y Mapocho, y decidió fundar una colonia y un pukára, tarea que confío a su hijo Tala Canta Inca Ilabe (En aymará, tala significa hechicero y canta significa lazo; (“Lazo del hechicero”) en la zona entre el río Maipo y el río Mapocho.
Tala Canta Ilabe poseyó autoridad para nombrar curacas o gobernadores, a la vez dependía del Inca del Cuzco, su mandato fue fructífero pues pudo establecer el sistema social, político y económico característico del imperio de los Incas, hacer repartos de tierra, de propiedad comunitaria e iniciar las construcciones de obras de bien común, como caminos, graneros para guardar los frutos de las cosechas y la construcción de las viviendas. La producción agrícola y ganadera logró tal desarrollo que permitió remitir alimentos hacia los pukaras del norte.
Fundada la capital del reino de Chile en Santiago, el conquistador necesitó proveerse de madera para muchos usos, por lo cual se comisionó a Bartolomé Blumenthal para que los buscase, dado que este ejercía el oficio de carpintero constructor, junto con ser uno de los financistas de la empresa.
Así fue como Blumenthal llegó a las tierras del mitimae y pukára del Inca Tala Canta Ilabe, con quien tuvo un excelente entendimiento. Allí pudo obtener no sólo lasmaderas que buscaba, sino también trabajadores para las obras de construcción en Santiago, telas y vasijas de arcilla que le asombraron mucho. Además, logró el consentimiento de Tala Canta para casarse con una de sus nietas. La familia del cacique ya llamado Talagante por los españoles, se convirtió al cristianismo y la novia de Blumenthal fue bautizada con el nombre de Elvira, pasando a ser la cacica Elvirade Talagante.
En el año 1555, Blumenthal castellaniza su nombre pasando a ser simplemente Bartolomé Flores. La hija de Flores y Elvira, fue bautizada con el nombre de Águeda Flores, abuela da Catalina de los Ríos y Lisperguer, llamada la Quintrala.
Los servicios de Flores fueron premiados por Valdivia con fecha 01 de Agosto de 1549, ratificados posteriormente el 24 de Julio de 1550, con la cesión de encomienda de los indios que posteriormente el 24 de Julio de 1550, con la cesión de encomienda de los indios que obedecían a los caciques Tala Canta, Mavellangai, Codalmolcaleví, Upiro, Lebalo, Guarcamilla, Acai, Nabalquivi, Quelamangui, Conquemangui y Namarongo, todos ellos en el valle del Mapocho. En 1585 fallece Flores, sobreviviendole su esposa Elvira, que se destacó en Talagante por su fiel observancia católica, su colaboración con los misioneros franciscanos establecidos en San Francisco de El Monte y que mantenían una doctrina en Talagante, y los progresos que logró en las tierras de su marido gracias al buen entendimiento con los indígenas que le habían sido encomendados.
En mayo de 1604, el agrimensor Ginés de Lillo, en cumplimiento de la ordenanza de mesura general de predios del Reino, llegó a las tierras de Talagante, procediendo a medir y ratificar las dominaciones de Elvira, viuda de Bartolomé Flores, en las mercedes que le habían concedido.Elvira de Talagante falleció a fines de ese mismo año, pasando todas sus posesiones a poder de su hija, Agueda Flores, quien casó en el oratorio de la casa de sus padres (en el mismo que hoy ocupa la Parroquia) con el capitán Pedro Lisperguer.
La zona de Talagante seguía desarrollándose, centrada en su actividad agrícola y alfarera, en los llamados “Obrajes de Talagante”.La población indígena encomendada ya había disminuido y los pueblos de indios de los alrededores mostraban el comienzo de una languidez que con el correr de los años les fue fatal.
El 13 de Mayo de 1647, Talagante, al igual que toda la zona central de Chile, quedó destruido por un fuerte terremoto. Los edificios sólidos que desde hacia 100 años venían construyéndose quedaron por el suelo y un crudo invierno que siguió, en el cual nevó copiosamente durante 3 días vino agravar mas la ya desesperada situación.
Ha mediado del siglo XVIII, Talagante era una simple posada en el camino de carretas a Valparaíso. La cocina principal se encontraba en el lugar que ocupaba la antigua municipalidad, en la avenida O 'Higgins.
Durante el período de la reconquista española (1814- 1817), por orden expresa del capitán general del reino francisco Casimiro marcó del Pont, se nombró a la nueva Cacica de Talagante, a la persona Martina de los Santos Toro, quien gobernó de forma despótica sobre los 200 grupos familiares que vivían en torno a la posada y en los alrededores del sitio que hoy ocupa la planta de la cuidad.Después de la batalla de Chacabuco, en Febrero de 1817, doña Martina debió esconderse, no sabiéndose nunca más de ella.
Asumió el cacicazgo, José de los Santos Toro, quien el año 1822 fue visitado por María Graban, viajera inglesa que recorrió la zona de Talagante, dejando consignadas sus impresiones en su Diario de mi residencia en Chile en 1822.
Después de la nueva fundación de Talagante, la vida en la villa fue acentuándose en el aspecto característico de las villas y pueblos rurales, con esa paz y tranquilidad tan propias. Las actividades fueron siempre centrándose en torno a la agricultura que en gran escala se practicaba en los predios y fundos de las cercanías. Paulatinamente pequeños adelantos de orden material fueron introduciéndose, pero las faenas habituales que había caracterizado al pueblo de indios de antaño, la industria textil y la alfarería, “los obrajes”fueron desapareciendo lentamente.
RESEÑA DE LA PREHISTORIA DE TALAGANTE
Revelar los orígenes culturales de Talagante ha sido una tarea permanente que ha abordado con pasión, y no pocas veces con dificultad la Corporación Cultural de Talagante. Esta labor, realizada a trabes del museo de Talagante, a implicado efectuar durante estos últimos 10 años, numerosos rescates de material arqueológico y osamentas humanas, que han permitido configurar una cartografía comunal y provincial de los grupos indígenas que habitaron esta zona antes de la llegada del conquistador español.
La evidencia osteología relevada ha facilitado que hallamos podido definir claramente 4 ocupaciones prehispánicas en Talagante, determinando sus características culturales, si como también los atributos biológicos mas relevantes de estos grupos.
Los primeros asentamientos humanos evidenciados en el espacio que se desarrolla entre los ríos Maipo y Mapocho en el territorio que corresponde actualmente a la Comuna de Talagante, datan de hace 200 años antes de Cristo y pertenecen a dos grupos que practicaban la caza de animales (guanaco, zorro, aves, roedores) y la recolección de vegetales silvestres propios del paisaje de aquella época.
El primer grupo y el mas antiguo, corresponde a la Tradición Bato que se establece en Talagante entre los años 300 antes de Cristo (a. C.) y 400 después de Cristo (d. C.). Esta Tradición comparte pautas culturales con poblaciones tempranas del Norte Chico (Cultura Mollee) se caracteriza por el tipo de organización social basada en grupos familiares locales que desarrollan una alfarería caracterizada por formas que semejan vegetales (calabazas) y animales y por la decoración incisa lineal con campos punteados.
Rasgos característicos de esta Tradición son el uso del tembetá que es un adorno labial de piedra o cerámica y cuyo tamaño va en relación con la edad del usuario y las pipas de cerámica par fumar. Además, encontramos en los textos Bato elementos de piedra usados en la molienda de vegetales y minerales como son los morteros y las manos de moler.
En Talagante encontramos numerosos lugares que evidencian la presencia de esta Tradición, siendo los más importantes por la cantidad y calidad de sus materiales, los sitios ubicados en el ex – Fundo Trebulco y La Manresa y aquellos correspondientes a la localidad de Lonquén (sitio Las Palmeras de Lonquén, sitio El Manzano 1 y 2).
Un segundo grupo temprano lo constituye el llamado Complejo Cultural Llolleo, establecido en Talagante entre los años 200 y 800 después de Cristo, el cual coexiste con aquel de la Tradición Bato. Su patrón de asentamiento es disperso y no compromete a grupos más numerosos que el de una familia extensa.
La población Llolleo destinaba gran parte de su tiempo a la horticultura, complementada con alguna caza de animales y aves. Esta se identifica claramente a través del uso de ciertos elementos culturales, de los cuales la cerámica es la mas significativa, con vasijas de forma humanas y de animales junto a elementos con dos cabezas que constituyen el inicio de una larga tradición que se perpetua hasta la actualidad en el pueblo mapuche.
Entre estas esta el Ketru metawe o jarro pato es un símbolo femenino por excelencia y es el cántaro ritual que utiliza el ngenpín en la ceremonia del Konchotun. De esta manera se podría postular a los grupos llolleo como una parte importante del sustrato étnico mapuche.
Entre las costumbres funerarias figuran la utilización de urnas de greda para el entierro de párvulos y el empleo de recubrimientos de arcilla en los cuerpos. Las ofrendas consisten en vasijas de greda, collares de cuentas de piedras perforadas (malaquita) y utensilios tales como manos de moler o piedras horadadas.
En talagante la presencia de grupos Llolleo se evidencia claramente en un hallazgo realizado en el sector central de la ciudad en la esquina que conforman la Avenida Bernardo O 'higgins y la Calle Balmaceda , así como también en los materiales recuperados en el ex – Fundo Trebulco.
Entre los años 900 y 1400 después de Cristo encontramos en Talagante un nuevo grupo de agricultores, pastores, cazadores y recolectores, portador de una elaborada alfarería con decoración geométrica pintada. Se trata de la población correspondiente a la Cultura Aconcagua , que con sus vasijas de arcilla que con una tonalidad anaranjada, el motivo trinacrio (tres aspas) y sus formas características (pucos y escudillas) hacen que esta cultura sea inconfundible.
Un elemento característico de esta cultura es la forma externa de las tumbas que constituyen los cementerios. Así, se construye en forma intencional un túmulo o acumulación de tierra por sobre el nivel natural del terreno en forma circular, ovoidal o elíptica con el fin de señalizar cada tumba. Muy populares son los elementos de molienda durante este periodo, siendo las “piedras tácitas” las más espectaculares de todos. Estos morteros de uso colectivo que se construían a partir de una gran roca a la cual se le practicaban numerosas horodaciones que servían para moler vegetales y minerales, se ubicaban generalmente en los cursos de agua.
En Talagante son numerosas los lugares en los cuales nos encontramos con evidencias de la Cultura Aconcagua. En el sector de el ex – Matadero Municipal en el actual loteo Henriquez se rescataron en el año 1940 y luego en el 1975, gran cantidad de esqueletos humanos, vasijas y otros elementos asignables a esta cultura. En general los hallazgos han correspondido a sitios de enterratorio, entre los que podemos citarlos sitios de Santa Sara y Los Nogales en Lonquén y el sitio de Plaza de Pesaje de Talagante sector La Manresa (Autopista del Sol). En el cordón de cerros Santa Elena de Lonquén nos encontramos con tres piedras tacitas, dos en la quebrada de la chorrera asociadas a una escudilla con trinacrio y una en el sector El Papagallo asociada a un cementerio Aconcagua.
Finalmente, esta aventura culmina a partir del año 1430, cuando el Inca Tupac Yupangui inicia una gran campaña militar que culmina con el establecimiento de una verdadera frontera en el río Maule. Ilabe, una de los incas que comando las fuerzas invasoras, se estableció en el valle Llollehue, entre los ríos Maipo y Mapocho, y decidió fundar una colonia y un pukára, tarea que confío a su hijo Tala Canta Inca Ilabe (en aymará Tala Significa Hechicero Y canta significa lazo; “Lazo del Hechicero”). Fue Talakanta quien le dio el nombre a nuestra tierra, que posteriormente se transformaría con el correr del tiempo y con el uso en el actual Talagante.
La presencia de la Cultura Inca en Talagante se verificó en forma espectacular con el hallazgo realizado en el año 1997 durante la construcción de la plaza de peaje en Talagante en la Autopista del Sol. En cinco tumbas se encontraron 30 vasijas de cerámica con decoración y formas típicas incaicas, además de un tupu (alfiler de metal) y las osamentas correspondientes a 5 individuos.
INFORMACION BÁSICA DE LA COMUNA DE TALAGANTE
LOCALIZACIÓN
La comuna de Talagante se encuentra ubicada en el valle central a 35 km . Al sur - oeste de Santiago sobre el antiguo camino Santiago a San Antonio, entre los 33°37' y 33°47' de latitud sur y los 70°48' y 71°01' de longitud oeste.
Forma parte de la Provincia de Talagante, junto a las comunas de Peñaflor, Padre Hurtado, El Monte e Isla de Maipo, asumiendo el rol de cabecera provincial.
Sus limites están dados al norte por la comuna de Peñaflor; al sur por la comuna de Isla de Maipo; al este por la comuna de Calera de Tango; al oeste por la comuna de El Monte.
ASPECTOS FISICOS
La comuna de Talagante posee una superficie de 135 km2 (13.500 has.). Esta se ve rodeada por dos ríos de importancia, el Mapocho al noroeste y el Maipo al suroeste, desprendiéndose de ambos numerosos canales de regadío.
Los terrenos planos constituyen la gran mayoría, alcanzando el 80% del total de la comuna. El terreno se extiende formando una suave pendiente hacia el suroeste. La altura media sobre el nivel del mar en su parte plana es de 360 m . Con variaciones de no más de 100 m . En el límite este de la comuna se encuentra ubicado el cordón de Calera de Tango (Cordón Santa Elena) y los cerros de Calera y Lonquén con 927 y 1029 m .s.n.m. respectivamente.
Aunque existe gran variación de lluvias y temperaturas a lo largo del Maipo, el área comunal no tiene las mismas variaciones debido a su reducido tamaño. Talagante (según clasificación de Koeppen), posee un clima de tipo mediterráneo, templado cálido, con una estación seca en verano, 7 a 8 meses y una lluviosa.
La precipitación anual varia entre los 350 y los 550 mm . Concentrándose entre abril y septiembre. La isoterma estival (enero) que pasa a través del área es de 20°c y la invernal (julio) es de 9°c. |